La vida es un sistema
por el cual la experiencia de 3900 millones de años se remansa y se reproduce
en cada ente orgánico; de manera que, en la ontogenia de cada ente orgánico,
que sigue ese impulso, ese instinto o ese deseo, se reproduce la sabiduría acumulada
filogenéticamente. Esta sabiduría filogenética podemos llamarla continuum. –
Casilda Rodrigañez.
El concepto de continuum explica que , para
lograr un desarrollo mental, físico y emocional optimo, los seres humanos,
especialmente bebes, necesitan de las experiencias a las que nuestra especie se
adapto durante el largo proceso de la evolución del ser humano.
Estas experiencias son:
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Contacto
físico constante con su madre
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Dormir
en la cama con sus padres
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Amamantar
a demanda
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Ser
llevado en brazos constantemente, mientras el sostenedor realiza sus
actividades, hasta que el bebe pueda gatear
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Respuesta
inmediata a sus señales, sin juzgar, displicencia o desvalorar sus necesidades
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Hacerlo
sentir que es un ser socialmente aceptado, con un fuerte instinto de preservación,
valioso y bienvenido
La sociedad occidental, hoy en día, responde
con exactamente lo contrario en su forma de crianza, el bebé no entiende porque
sus necesidades no son respondidas y comienza a desarrollar una sensación de vergüenza
y considera incorrectas sus necesidades e incluso a si mismo. Si a diferencia,
sus necesidades de continuum son satisfechas, el mostrara naturalmente una sensación
de alegría, bienestar y seguridad. Esto se proyecta en adultos con mayor
autoestima e independencia.
Debido al estilo de vida que llevamos hoy, difícilmente
distinguimos un impulso original de uno impuesto, la sensación inherente de lo
que es bueno se ha perdido. Es que nuestro origen es diferente al de el homo
sapiens hace millones de años?
Claro que no, simplemente hemos dejado de
escucharnos, hemos olvidado nuestros ciclos y raíces, hemos olvidado que
pertenecemos a la naturaleza y que con ella debemos crecer. bebes cuando lloran
a
Porque entonces la gran incompetencia de la
sociedad? Desde la infancia se nos enseña a no creer en nuestros instintos, la
verdad recae en lo externo: padres, profesores y generalmente nuestros deseos e
ideas no coinciden con ellos, lo que implica que estamos equivocados, es así
como nos dejamos convencer fácilmente de no responder a nuestros gritos: tómame!!!
Déjame dormir contigo!!! No me dejes solo!!! Esta perdida de fe en nuestra
experiencia innata nos deja en manos de “expertos”, como consecuencia de
nuestro sucesivo esfuerzo errado de sobrepasar la naturaleza.
